miércoles, 14 de julio de 2010

Paco Vighi


Tertulia del Café Pombo. (J.Gutiérrez Solana)









Paco Vighi.







Poeta, me dicen los ingenieros, ingeniero, me dicen los poetas (Paco Vighi)
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Para mi, Paco, mi gran amigo, no es ingeniero, ni poeta, ni labrador...es un cantante de balneario. (Valle-Inclán).
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"VIGHI(Autoretrato)

Para que todo se diga
al que agora aludo y comento
construye y vende las vigas(el apellido le obliga)
sin metal y sin cemento.
A mí me parece un cuento
(que así son las cosas suyas:
hace vigas y aleluyas).
Es difícil que le veas,
que le encuentres por chiripa.
Explicaba chimeneas
valiéndose de la pipa.
A Madrid viene; se equipa,
mete cerveza en la tripa,
deja el Lion y la Elipa,
va a Palencia y Arequipa;
cuando don Manuel le guipa
le mete en clase y la da
pero a veces se anticipa
y entonces el muy guripa
se va.





Belalcázar Nº 6.





Yo nací en la madrugada del seis de marzo de mil novecientos treinta y cuatro. Fui el menor de cuatro hermanos, Francisco Javier, María Jesús, José Ignacio y yo mismo, Fernando. Mi madre, Ignacia Solís Núñez de Prado, había casado con Francisco Jiménez Ontiveros, abogado, Doctor en Ciencias Exactas y Doctor Ingeniero de Caminos, Canales, Puertos y Ferrocarriles. Nuestra casa era el nº 6 de la calle Belalcázar, construida dentro del conjunto Parque Residencia (1931-1934).

Este Parque Residencia ocupaba el espacio entre las calles Paseo de la Castellana, Vitruvio y Joaquín Costa, Carbonero y sol, Jorge Manrique y Belalcázar. Los arquitectos (proyecto general y urbanización) fueron Rafael Bergamín Gutiérrez y Luis Blanco-Soler Pérez. Esta actuación supuso el primer intento de importar el racionalismo europeo en la construcción de viviendas, incorporando por esta vía los principios del Movimiento Moderno. Para ello, el constructor Iturbe, junto a promotores y arquitectos hacen una lectura beneficiosa de la Ley de Casas Baratas y levantan un conjunto destinado a alojar profesionales liberales, siguiendo un sistema de urbanización de pequeña ciudad jardín.

El conjunto en sí sigue plenamente posprincipios racionalistas, eliminando en el exterior todo elemento superfluo, para volcarse en un interior confortable, basando la decoración mural en la sencillez de los vanos, en algún gesto expresionista como los esquinazos en forman de proa o los aleros a modo de plano trasversal que da forma a los porches, conformando un conjunto estético de aire neoplasticista.

Al formar parte mi padre de este grupo de profesiones liberales, compró la casa citada en el nº 6 de la calle Belalcázar, que es una pequeña calle paralela al Paseo de la Castellana y es cruzada por tres calles: Carbonero y Sol, Grijalba y Jorge Manrique.

Mi madre, Ignacia, nacida en Málaga, era de ascendencia vasca y soriana. Era bellísima, de cabello rubio y ojos muy azules. Mi padre nació en un pueblecito llamado Sierro, provincia de Almería y tenía los ojos muy negros y acerados y el pelo negro. Nacido en el seno de una familia muy pobre, gracias a su portentosa inteligencia, logró obtener becas de estudio que le permitieron seguir tres carreras con suma brillantez. Gracias a su notable capacidad fué nombrado Jefe Superior de Ferrocarriles.

Cuento estos datos, no con objeto de hablar de mi vida, sino de la circunstancias que permitieron sucedieran dos hechos notables: la entrada en mi vida de mi madrina Gloria de Luna y el conocimiento de la familia Vighi. De hecho, en la Cooperativa de Casas Económicas compraron casa muchos notables intelectuales, como el poeta José Bergamín, matemáticos como Bachiller y diversos artistas y pintores. Las características innovadoras de la propuesta así como la situación privilegiada de la barriada, contribuyeron a que esta colonia no sólo fuera proyectada por arquitectos sino elegida por ellos como lugar de residencia, junto con otros profesionales e intelectuales relevantes del momento. Además de los propios autores del proyecto, allí vivieron, entre otros, Fernando García Mercadal, Fernando Salvador, Esteban de la Mora, Javier Gómez de la Serna (hermano de Ramón) y Fernando Cánovas del Castillo.Las casas se construyeron aisladas o agrupadas en hileras, cada una con tres plantas: en el semisótano servicios; en planta baja vestíbulo, comedor y sala de estar; en segunda planta dormitorios y baños.

Una vez terminada nuestra casa, mis padres y mis tres hermanos se trasladaron a vivir en ella. Fueron momentos felices para todos. Mi padre viajó incluso al extranjero delegado por la República. En este clima de felicidad nací yo el 6 de marzo de 1934, en la habitación de mis padres. Sin embargo, la vida empezó a complicarse a partir de la revolución socialista en Asturias. Comenzaron los movimientos prerrevolucionarios, las izquierdas y los falangistas comenzaron a tirotearse en las calles. Mi padre, funcionario del estado, ingeniero especializado en ferrocarriles, no podía abandonar su trabajo pero, ante el clima de asesinatos indiscriminados entre la población civil, envió a mi madre y a los cuatro hermanos a Sevilla, donde residía su hermano Federico, médico del ejército del Aire. En esos momentos difíciles de preguerra, mis padres conocieron a sus vecinos más inmediatos. Los Bergamín eran viejos amigos y vivían en la esquina de Belalcázar con Jorge Manrique. En la calle Grijalba, en un chalet adosado al nuestro, vivían las hermanas Josefina y Gloria de Luna, hijas de un abogado del estado ya fallecido. Debido a esa cercana amistad, mis padres decidieron ofrecer a Gloria, mujer muy inteligente y políticamente republicana, ser mi madrina. Ella aceptó y eso pudo ser, al cabo de los años, un hecho muy importante para mi vida, ya que Gloria, una vez fallecido mi padre en 1944, se convirtió en mi especial profesora de arte y literatura. Vecinos privilegiados fueron Paco Vighi y su esposa Julia Arroyo, que vivieron en la calle Grijalba, nº 10. Tuvieron un hijo, al que llamábamos Cuco, que como ingeniero industrial llegó a ocupar la cátedra de su padre y a quien llegué a conocer personalmente al cabo de los años, así como a sus hijas, Almudena e Isabel.





A poco de comenzar a estudiar la carrera de Derecho, en la vieja Universidad de San Bernardo, conocí a la que iba a ser mi esposa, Flora María Diego Ayala (Peque) hija de Marcelino, hermano del poeta Gerardo Diego. Nuestra boda se celebró en 1957, siendo nuestro padrino Gerardo Diego, al haber fallecido el año antes Marcelino. Recién casados fuimos a vivir a una casa en alquiler en la calle Vallehermoso, y hasta siete años después no pudimos volver a vivir en la casa de Belalcázar. Como Paco Vighi murió en 1962, no tuvimos ocasión de conocerle personalmente y todo lo que sé de él es a través de sus escritos,su familia y de la amistad de mis hijos con sus nietas, que continuaron viviendo en su casa de Grijalba, 10. La viuda de Paco Vighi, Julia Arroyo, fué una íntima amiga nuestra. Era una mujer extraordinaria, inteligente, culta y muy simpática. Fué a traves de ella que conocí más profundamente la obra de su marido. Me regaló su libro "Nuevos poemas" con una dedicatoria muy cariñosa y un prólogo estupendo de Jesús Castañón Díaz.





El padre de Paco Vighi fué Humberto Vighi Corradi, ingeniero italiano que trabajó en la línea del Norte, dirigiendo la obra maestra de la ingeniería ferroviaria del paso del Puerto de Pajares. Murió en acto de servicio, como Jefe de Vías y Obras, en 1891. Su viuda, la palentina Faustina Fernández y sus cuatro hijos quedaron en Madrid, donde nació nuestro poeta, en el número 14 de la calle Ferraz de Madrid. Estudiante brillante- con una nota media de notables y sobresalientes - se matriculó en la Escuela de Ingeniería Industrial de Madrid, donde figura inscrito de 1910 a 1926, aunque a lo que de verdad se dedica es a una intensa vida de la bohemia madrileña, alternando las tertulias literarias del Henar, del Lion, del Café Levante, del Café Pombo, de El Gato Negro..( consultar Jesús Castañón, "Francisco Vighi y su obra", 1971).
En estas tertulias conoció a Valle Inclán, que le distinguió con el apelativo de "sobrino" y "el noveno poeta español" alternando con su viejo condiscípulo del San Isidoro, Ramón Gómez de la Serna, que le convierte en figura imprescindible en la Tertulia de Pombo, con Claudio de la Torre y con Unamuno. Apenas pisó la Escuela de Ingeniería Industrial, de cuyo himno - letra y música - es autor. En el album conmemorativo de la promoción 1920-1926 se escribe:

Contando chistes del Ateneo
fumando en pipa, sentado al sol,
Vemos a Vighi curso tras curso,
pinta de artista, siempre de humor.




Consideró a la pipa como el símbolo del revuelto mundo de los -ismos- que él veía representados en Ramón. Al volver Ramón Gómez de la Serna a pasar unos días en España (con motivo de la donación del cuadro de Solana sobre "La tertulia de Pombo" al museo del Prado y observar Paco Vighi que bajaba del barco sin el preciado instrumento, no dejaba de gritarle :



-La pipa, Ramón, la pipa.





De vez en cuando viajó Paco Vighi a su tierra palentina, donde intentó ser labrador en una tierra heredada de su madre, y minero en Cervera, donde explotó la mina La Paquita. Al casarse en 1928 con Julia Arroyo, en la capilla de la finca de Macintos, vuelve a Madrid, donde se incorpora como profesor auxiliar a la cátedra de Termodinámica de la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, el mismo año en que nace su hijo Francisco, hoy catedrático de dicha asignatura en la misma Escuela.



Paco Vighi fué ante todo un hombre de fuerte vitalidad, un exaltador del ocio como supremo valor de todos los valores:

Ni negocio
Ni sacerdocio.
Ocio.




En este libro, regalo de su viuda Julia Arroyo, puede leerse esa poesía divertida e inteligentemente despiadada de Paco Vighi. Por ejemplo, en sus "Poemas de Palencia", puede leerse un poema sobre "Geografía Provincial" tan cáustico como éste:

La provincia de Palencia
al Norte de España está.
Tiene ocho mil kilómetros
poco menos, poco más.
Arriba está Santander,
a trece leguas el mar,
Burgos mirando hacia Francia;
León yendo al Canadá;
y a sus pies Valladolid,
que es donde tiene que estar.




o éste:



Plagas del campo.

Se acabaron, cosa rara,
el mildiú y la filoxera;
la langosta es forastera
y además está muy cara.





En sus divertidos "Bocetos de tertulias", hay una soberbia poesía llamada "omisión-queja-explicación", dirigida al escultor Sebastián Miranda " a quien no incluí en Semblanzas" con el siguiente:





Estrambote.

Si te comí lo mismo que a una gamba,
sirva el presente bombo
para que vuelvas al Lion y a Pombo
Y así olvides mi olvido ¡Qué caramba!


En sus "Poemas Regionales", dedica su poesía "Amanecida en Madrid" con versos como éstos:

Legañosos tranvías,
troles adormecidos. Luz Lechosa
de aguardiente en el agua. Mil manubrios
tuestan café en el ritmo de la polka.

Triunfo de barrenderos, de beatas,
guardias y perros, carros, templo, lonjas.
Todo el suburbio asalta
la ciudad dormilona.

Y finalmente, en sus
"Poemas Familiares " escribe.

La última felicitación.

Aunque ripioso, improviso,
¡Tres meses enfermo en casa!
(Grijalba 10, junto al Viso)
aquí reposo, repaso,
me examino y me confieso.
Nada espero de la U.S.A.
ni creo en la esencia rusa.

Los que pisaron la rosa,
prohibieron la sonrisa
y asustaron a mi musa.
De la catástrofe esa
ninguno ha quedado ileso.

El arte es turbio y espeso.
La comida muy escasa.
La cultura muy Espasa.

Sin sonrisa, musa y rosa.
Hay que apresurar el paso,
inscribirse en El Ocaso
y morirse y a otra cosa.






Siempre recordaré a este ilustre y simpático poeta palentino, ocurrente, inteligente, irrepetible. ejemplar único de la bohemia madrileña. Le dediqué hace unos días este soneto:

A Paco Vighi, poeta inolvidable.


Amigo Paco, ya no puedo verte,
quedan tus obras, pero tú te has ido,
de la bohemia fuiste el distinguido
sochantre del disfrute y de la suerte.

Te viniste a Madrid para ofrecerte
de pacoviguesco entrometido,
bonachón inteligente consentido,
apreciando más la vida que la muerte:

ni negocio ni sacerdocio, ocio,
sólo la pipa, mi mujer, poesía,
todo mi amor y toda mi paciencia,

y si me quedo solo, sin un socio,
una buena tertulia o cofradía,
nada de whisky, vino de Palencia.





En el cuadro emblemático de la entrada, vemos reflejada una de las reuniones de intelectuales tan típicas en las tres primeras décadas del siglo XX. La acción se desarrolla en uno de los cafés típicos madrileños, de igual nombre que el que se indica en el título del cuadro, el Café Pombo. Antes de ser propiedad del Museo de Arte Contemporáneo, el cuadro perteneció a Ramón Gómez de la Serna, a quien vemos retratado en el centro de la composición. Este retrato múltiple, nos da a conocer la imágen de muchos de los intelectuales de la época: Manuel Abril, Tomás Borrás, José Bergamín, José Cabrero, Mauricio Bacarisse, Pedro Emilio Coll, Salvador Bartolozzi, incluyéndose el mismo pintor entre ellos en un maravilloso autorretrato. Destaca la sobriedad de los retratados y los colores oscuros que utiliza, que tan característicos son del artista.


Con esta imagen, J.Gutiérrez Solana nos abre a un momento singular de la vida intelectual española de los años veinte, de la que se ha convertido en pintura emblemática. En el centro, Ramón Gómez de la Serna, a su lado, de izquierda a derecha, Manuel Abril, Tomás Borrás, José Bergamín, José Cabrero, Mauricio Bacarisse, el propio Solana, Pedro Emilio Coll y Salvador Bartolozzi.

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viernes, 9 de julio de 2010

Pierre Albert-Birot y el nunismo.




Arlette de Albert-Birot











Pierre Albert-Birot



Mi amigo Alexandre Pecastaing acaba de llamarme desde París para comunicarme que el pasado día 7 de julio de 2010 fué enterrada la viuda de Pierre Albert-Birot (PAB).



Arlette fue una gran amiga suya y ha muerto a los ochenta años, muy activa hasta el final de su vida, difundiendo sin descanso la memoria de su esposo, fallecido en 1967. Pierre Albert-Birot fue contemporaneo de Apollinaire y se caso muy tarde con Arlette, que en su dignidad de viuda fue la presidenta del "Marché de la poésie" en la Place St Sulpice, en el mes de junio de todos los años.



Pierre Albert-Birot (PAB), no se adscribió a ninguno de los movimientos modernos. De hecho inventó la palabra nunismo (del griego nun, «ahora», «actualmente») con el propósito de englobar todos los -ismos de la modernidad. Este nombre pretendía oponer la inmediatez del hoy al mañana del futurismo. La utopía del nunismo, después rebautizado por Apollinaire como «espíritu nuevo»- concluyó en 1918, puesto que el armisticio en el frente bélico supuso el inicio de las hostilidades en las filas vanguardistas y, en el caso de Albert-Birot, el alejamiento de la agitación de los cenáculos.









Pierre Albert-Birot (1876-1967) fue un artista polifacético que se relacionó con las diversas corrientes de las vanguardias francesas y europeas. Nació en Angulema, Francia y tuvo que desplazarse con su madre a París muy joven por motivos económicos. No tenía dinero ni para pagar sus estudios y las estrecheces económicas impidieron que Pierre Albert-Birot pudiera continuar sus estudios en el liceo; sin embargo, logró estudiar pintura y escultura en la Escuela de Bellas Artes, cuya matrícula era gratuita.









En enero de 1916 conoció al pintor italiano Gino Severini, quien influyó decisivamente en su concepción artística y en su proyecto de una revista mensual. El primer número de esa publicación, bautizada SIC, apareció en enero de 1916 y la portada mostraba un anagrama compuesto por esas tres letras enmarcadas por efes y con un subtítulo que aclaraba: Sonidos, Ideas, Colores, Formas . Más tarde diría cervantinamente: «Nací en enero de 1916, al mismo tiempo que la revista SIC, mi hija, y una hija nada corriente puesto que halló el modo de darme a luz».









Su poema "La Légende" (Poème narratif entrecoupé de poèmes à crier et à danser) fue traducido por Jorge Luis Borges.









Pierre Albert-Birot tuvo sin duda un papel importante en la retaguardia parisina, cuando las vanguardias empezaban a construir los espacios de la literatura y del arte modernos. Su biografía nos informa de que se trató de un personaje simpático y original, aunque no tocado por la benevolencia de las musas.









Conocí la obra de este singular poeta guiado por la idea de estudiar a un personaje ultramoderno en la vida cultural francesa de primeros del siglo pasado e incluso traduje algún poema de su libro "Poémes quotidiens" (1917-1918) sobre un estudio de Enrique Quintana, profesor de lengua y literatura española en Estocolmo.

































Oui le monde est bien réussi















Mais comme il serait encore plus beau















si notre corps avait la forme

















D´un bronze















Et la couleur d´une potiche















Ming















Et puis aussi















Pourquoi le homard









Est-il beau quand il est cuit





































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El mundo fué bien creado, sí,









pero sería aún más bello









si nuestro cuerpo estuviera esculpido en bronce









y tuviera el color de un jarrón de porcelana









de Ming.









Además, ¿por qué un bogavante









puede tener mejor aspecto cocido?.





















Disfruté mucho leyendo el bello poema "Le vent" que transcribo a continuación:































Le vent













Tire les arbres par les cheveux









Tant il les veut









Mais les arbres sont patriotes









Et le vent s’en va tout seul









Comme un poète















Pierre Albert-Birot se fue como el viento y como un poeta en 1967. Estos días le recordamos al conocer el fallecimiento de su última mujer Arlette, persona maravillosa que dedicó su vida a la memoria de su esposo.







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lunes, 5 de julio de 2010

Mirando al mar.





La bahía de Santander.



Estoy pisando el puntal de Somo,
arena y agua, agua y arena,
hundiendo mis pies en su bellísimo espolón,
saludado por gaviotas argénteas
que se dirigen veloces
hacia la línea azul y verde
que dibuja el contorno de la bahía. Allí….
rompe el indiano el horizonte,
deshaciendo la altura desde Peña Cabarga
para frustración de poetas y jándalos. Allí….
el verde de Pedreña consuela mi espíritu
hasta la Horadada donde el aire silba
y, en su furia intermitente,
hunde a veces barcos y esperanzas
desde su isla hasta los astilleros. Allí…
en el puntal estoy descalzo
y me arrodillo en la arena
blanca y beis, beis y blanca,
inmerso en el recuerdo
y anonadado ante la belleza del presente,
como homenaje a la ciudad de mis sueños,
que se ve en la distancia rodeada
de barcos, palmeras y tamarindos. Allí…
te recuerdo entrando en el agua,
valiente, salpicada de gotas de mar,
mirándome de soslayo,
enardeciéndome con tu sonrisa clara
y tu cuerpo húmedo y armonioso..
No hay tiempo para recorrer La Magdalena,
subir al faro o seguir
el sendero de piedra de la costa
para observar las rompientes desde su altura.
El día es azul y manda el sol en el Sardinero,
playas de cuidada hechura, donde dejamos olvidados
nuestros mejores años. Allí…
desde el médano, hundidos mis pies en el agua,
repaso nuestros instantes,
nuestros encuentros, nuestro amor permanente,
los paseos oliendo a yerba recién segada,
las rabas con vino blanco en Marucho,
las misas en los capuchinos,
los chipirones encebollados en el barrio pesquero,
los cafés con los amigos,
los conciertos de Narciso Yepes
en el claustro de la catedral,
nuestros paseos hasta la ciudad,
nuestra meditación
sentados en un banco con Gerardo Diego,

frente a su “ clásica y romántica bahía ”
nos sentimos unidos una vez más,
llorando con Carreras en la Plaza Porticada,
alucinados ante la maestría de los jóvenes pianistas
en el concurso de Paloma O’shea,
enamorados siempre de la brisa húmeda del mar,
brisa salvadora, brisa nunca olvidada. Allí…
tuvieron nuestros hijos su primera adolescencia,
salvados por la música, por los tamarindos,
absortos ante la biblioteca de Menéndez Pidal,
que a su misma edad había comenzado a construir
un rascacielos de la inteligencia. Allí…
no sé si mirarte con mis ojos de ahora
o con los de antaño,
te veo tan bella, tan inmutable, tan azul,
que debo ser yo el cambiado, el distinto,
porque tú permaneces,
siempre fiel a tu espacio, a tu agua, a tu arena…





domingo, 4 de julio de 2010

Emilia.

Gerardo Diego Cendoya.




EMILIA - "Mi Santander, mi cuna, mi palabra " (Gerardo Diego).

Os ruego, queridos amigos, al comenzar esta lectura, que recordéis conmigo los primeros versos de Gerardo respecto a su libro "Mi Santander, mi cuna, mi palabra":

"No me pidáis de él cuentas, yo no sé lo que ha escrito mi mano"

porque la lectura de su poema "Emilia" incluído en dicho libro, dentro del capítulo "Mis hermanos", me emociona y no me permite realizar un análisis objetivo del mismo. El poema me transporta a un pequeño mundo que yo he tenido la suerte de vivir, allá por los años cincuenta: el mundo familiar de Gerardo. Un mundo que constituye un elemento fundamental para entender la obra del poeta.

Conocí entonces a la que más tarde sería mi esposa y compañera Flora, hija de Marcelino, el hermano mayor de Gerardo a quien recuerda en uno de sus poemas como "maestro mío en luz perseverado". Esta relación familiar me permitió entrar en un mundo absolutamente cautivador. Un mundo de esa gente buena, sencilla, de hondas creencias religiosas, a las que el desarrollo moderno y un gran esfuerzo personal permitió acceder a los estudios universitarios y técnicos más elevados.

Tuve la suerte, pues, de conocer a Marcelino, ingeniero industrial y delicadísimo intérprete al piano de las obras clásicas.

¿Astronomía, música, los ritmos?

¿Estelas de balandro en la bahía?

¿Números de la magia, logaritmos?

¿O la sensible al tacto geometría?


Visité en su convento de Santander a su hermana Flora, a quien mi esposa debe su nombre:


"Te veo, Flora, madre de las niñas,

feliz junto al Sagrario".


Sentí una gran admiración por otra hemana, Felisa, mujer de una gran capacidad para el dolor:

"La enfermedad, la invalidez, la muerte

a los tuyos rondaron crudelísimas"


Y compartí muy buenos ratos con otra hermana, Angela a quien tuve la suerte de visitar durante largos años:



"Raudo alboroto azul, siempre al acecho
del cuarto de mis padres y mi cuna"

No tuve ocasión de conocer a los demás hermanos, sólo a través de los poemas de Gerardo a Emilia, Sandalio. Leonardo, Manolo y José. En todos esos poemas se descubre la sensibilidad y el dominio del idioma castellano de Gerardo Diego, pero es precisamente en el magnífico poema a Emilia donde se manifiestan con mayor claridad la ternura y el amor fraternal del poeta:


"fuimos tú y yo de padre y madre hermanos
- nuestra mudez, madre profunda -"


estableciéndose un diálogo intenso y vital entre los dos:


"tú chapuzabas en mis ojos nuevos
tus ojos llenos de preguntas
y hablaban con las mías tus pupilas"


Releyendo el poema a Emilia, recuerdo a Gerardo, leve, callado, siempre asombrado, sencillo. Le recuerdo paseando durante horas en silencio por el jardín de su casa de Sentaraille y sentarse después a perfilar los poemas creados. Este mundo interior de Gerardo sólo es explicable conociendo su entorno familiar y su honda sensibilidad. El conocimiento del amor a su familia, a los suyos, a su tierra, así como su vida interior cristiana son necesarios para profundizar en su obra poética. El poema a Emilia, su hermana muda,recoge, entre otros, este pensamiento maravilloso:

"que Dios te selló boca y oídos
para embriagarte de su música"


Entre los brazos de su hermana comienza a crearse el mundo interior del poeta. Y es en este mundo interior donde se establece una comunicación silenciosa con la hermana muda, que no termina con la muerte de ella, pues:

"sabías ya que yo iba a ser poeta?
¿No eres tú, Emilia, quien me apunta?

Gerardo, poeta, en tus versos, como achacabas al tío Máximo, nos entregaste todo el campo de tu Cantabria, los abuelos lejanos, los praderíos, las vacas, las nieblas y el cielo, y en silencio, como los buenos, leve, callado, asombrado, sencillo, subiste al cielo para encontrarte con Emilia, escribiendo,escribiendo,escribiendo...




Esta meditación fué publicada en el nº 53 de la revista Barcarola el mes de junio de 1997.

martes, 15 de junio de 2010

Claude Monet y el jardín de las ninfeas.

El jardín de las ninfeas.


Siempre he sido un admirador de la pintura impresionista francesa. Durante el tiempo que viví en París leí, visité y medité sobre la experiencia impresionista y la vida de sus seguidores. Dialogué con mis amigos franceses sobre el tema y recorrí todos los lugares que pude para captar en lo posible el espíritu de esos gigantes de la pintura. Dediqué los fines de semana a este trabajo y lo recuerdo siempre con nostalgia. Claude Monet es uno de mis favoritos. Leí su vida y tomé la decisión de visitar su famoso Jardín de ninfeas, al que dedicaron diversos poetas alguno de sus trabajos, como Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. El otro día decidí escribir sobre esa visita que realicé durante un sábado, quedándome incluso sin comer, dado mi interés por vivir una experiencia tan maravillosa. Una vez publicada la poesía " El jardín de Giverny " en mi blog y a través de los comentarios recibidos he pensado que quizás debiera explicar el método de elaboración del poema, por entender que quizás su comprensión deba ser ampliada con el conocimiento. En primer lugar debo decir que no quise repasar la obra de los poetas españoles para evitar ninguna influencia sobre la poesía que pretendía escribir. A continuación revisé la vida de Claude Monet en grandes rasgos, decidiendo desarrollar la poesía en los siguientes bloques:


1) Recordar la impresión que me causó visitar el estudio y recorrer el jardín. Me declaro asombrado ante su belleza al atardecer, después de haberlo paseado despacio .


2) El segundo bloque lo escribo pensando en la tristeza de Claude al pensar que la muerte de su primera mujer Camille, que tanto le ayudó en los peores tiempos, ha impedido que compartiesen juntos el sueño de su vida.


3) El tercer bloque lo escribo pensando en su segunda mujer, Alice, y quiero representar la idea de que ahora Claude Monet es feliz con ella y sus malos momentos están enterrados.


4) En el cuarto bloque intento figurarme al pintor dedicado totalmente a su obra en unos momentos en que su vida es más tranquila con Alice y se entrega a su trabajo en su nueva vida con sus hijos, aunque empieza a deteriorarse su vista, llegando incluso a perder uno de sus ojos.

5)

Alice muere y de nuevo se encuentra Claude Monet solo en su maravilloso jardín, atendido esta vez por Blanche, la hija de Alice, que le acompañará durante muchos años, y se dedicará fundamentalmente a cuidar su jardín y revisar sus muchos cuadros dentro de su enorme estudio, tal vez no demasiado luminoso.


Mi poesía, por tanto, se ha centrado en la vida de Claude Monet y no en la descripción poética de su jardín ni de sus obras. Pienso seguir escribiendo sobre mi amigo Claude vistiendo un poco su trayectoria con ideas poéticas nuevas.


La poesía a que hago referencia es la siguiente:

El jardín de Giverny.

Desde la penumbra de mi estudio de verano
medito contemplando el jardín de mis ninfeas,
derramados los colores sobre el agua plácida
de sus regatos, magia de la naturaleza,
en la soledad de la flébil atardecida.

Dime, Camila, ¿ por qué me dejaste tan temprano
sin llegar a conocer mi jardín de ninfeas,
donde los colores se recuestan sobre el agua,
deslizándose, apoyándose sobre sus hojas,
navegando en un mar de ensueños y de caricias,
bajo un denso silencio de viejas soledades?

Dime, Alicia; ¿ no crees que bajo las hojas
existen espacios abismales incoloros,
donde se esconden trasgos y duendes submarinos,
y permanecen los recuerdos tristes y lejanos?

Desde el estudio de techos altos y sombríos
recreo el espacio del trabajo silencioso,
el análisis de la telas y los colores,
y veo como en sueños al jardín anhelado,
a través de la rojez de mis ojos cansados.

¿Verdad, Blanca, que mis lienzos son hoy más hermosos,
que la luz ha renacido sobre mis jardines,
que los días son más largos y las noches cortas
para poder admirar los colores pintados,
los verdes y amarillos en los pétalos blancos,
los azules cárdenos en mis flores amadas,
y escuchar el paso del agua por los regatos
hasta su remanso lento y final en el estanque ?



A los que me leéis os agradecería vuestro comentario sobre este apunte.





sábado, 8 de mayo de 2010

LA RISA.

La risa es la distancia más corta entre dos personas.



George Bernard Shaw (26 de julio de 1856 - 2 de noviembre de 1950) fue un escritor irlandés, ganador del Premio Nobel de literatura en 1925 y del Oscar en 1938.


jueves, 17 de diciembre de 2009

Breve reflexión sobre la poesía en la red. (3)




EMILIO GOMEZ QUINTANA, POETA CANTABRO.

'Stay yet awhile! speak to me once again;(Poema Adonais de Percy B.Shelley)

Estos días de descanso navideño he vuelto a releer a Percy B.Shelley, sobre todo algunas estrofas del poema “Adonais”, sin duda uno de los más bellos de la poesía europea, dedicado por él a la muerte del igualmente extraordinario poeta romántico inglés, John Keats, fallecido en Roma en 1821, a los veinticuatro años y, a decir de Shelley en la introducción a la edición londinense de su poema,” a causa del dolor que le produjeron las mal intencionadas críticas vertidas en Inglaterra sobre su poema “Endymión”.

Decidí iniciar mi visita al poeta Emilio Gómez con el verso arriba escrito, no añorando su desaparición personal, por supuesto, sino deseando que siga residiendo felizmente en su pueblo Cabezón de la Sal, en Cantabria, lamentando que durante algún tiempo haya cesado de publicar sus poesías en la red, debido al agobiante trabajo que está realizando profesionalmente, imprescindible para seguir viviendo en esta terrible época de penuria laboral y económica que estamos padeciendo en nuestro país.

Tampoco el verso nada tiene que ver con que de mi crítica pueda deducirse irremediables consecuencias para la salud del poeta. Por el contrario, lo he elegido para enviarle un mensaje de ánimo con objeto de que nuestro querido y admirado poeta pueda reincorporarse con toda vitalidad cuanto antes a su trabajo poético y podamos recrearnos con su obra.

Siempre he pensado que nosotros somos el reflejo de algo. Somos seguramente un rapidísimo reflejo de una llama creadora, o un chispazo de vida bioquímica que se integrará en un tiempo dado en la inmensidad del espacio. Por eso no moriremos sino que seremos reflejados por lo que hayamos realizado en el corto relámpago de nuestra vida.

Habiendo leído con asiduidad las poesías de Emilio Gómez en la red y releído despaciosamente su obra, considero que su relámpago creativo durante treinta años ha merecido sobradamente mi dedicación a su lectura. Por ello, dado que ahora la publicación de su obra ha cesado por el momento, recurro a unos versos del poeta Charles Baudelaire (Spleen e Ideal – La musa enferma) para tratar de que su dedicación laboral no frene su creación poética:

Quisiera que exhalase un olor de salud
tu frente, siempre llena de sanos pensamientos,
que tu sangre corriera en efluvios normales

cual sones abundantes de sílabas antiguas,
en donde sólo reina el padre de los cantos,
Febo y el grande Pan, señor de los trigales.

Este cese momentáneo de su apertura a la red puede deberse por otro lado a esa ansiedad de silencio, de recogimiento personal que podremos observar a lo largo del recorrido de su obra, como puede leerse en los versos de uno de sus sonetos de “raíces del destino”:

Le robaré un minuto a la alegría
y después, como un quijote, vagando,
regresaré a mis cuarteles de invierno.


Entre las razones que me han movido a publicar esta reflexión sobre la poesía en la red quiero destacar que la principal es meditar yo mismo sobre los poemas publicados y profundizar sobre la repercusión de la materia poética que se me ofrece sobre mi propia personalidad. Las lecturas rápidas, unas veces me apasionan y otras me conturban, dependiendo de mi estado de ánimo. Por tanto, si realizo una reflexión general aclarando esa materia poética, lograré acercarme a mis amigos los poetas con el mensaje que firma Emilio en uno de sus sonetos de “Testamentario”:

Libre eres de quedarte o bien de irte
que aunque tú no querrás prestar oído
mis manos están aquí para escribirte.

La obra poética de Emilio viene a condensarse en su libro “Nace tu cuerpo en mis labios” que se desglosa en diez capítulos cuyo tema central es el amor hacia la mujer soñada. El poeta parte de la ”sombra de un sueño”, del amor imposible hacia la mujer amada que recuerda intensamente con un amor honesto y puro al cabo del tiempo, como se expresa en un pareado de “Cercos de sombra”:


A flor de piel en lápidas de acero
A flor de piel te quise y más te quiero


Conviene aquí precisar que, desde un punto de vista formal, su poesía es una búsqueda de las formas, que gusta investigar, desde el verso libre hasta el verbo medido, utilizando, pareados, cuartetos, octavas reales, romances y, especialmente sonetos, que domina con maestría, aunque él, en algún comentario, ha dicho:¨”soy autodidacta en todo, maestro en nada”.


La mirada en la poesía de Emilio viene a ser una contemplación de la vida real, tanto en el pasado como en el presente. No es ese mirar especulativo y metafísico que viene usándose desde los griegos. Sí en cambio me recordaría la mirada romántica de estos versos de Paul Géraldy (Poema El Umbral de Poemas de Amor y Románticos)

Sí, ahora eres digno de la vida.
Hasta ella te ha elevado
tu soñar doloroso de adolescencia, como
una oración que pide lo que ignora.


En su poema "Si algún día escucháis su voz" aparece por primera vez esa mirada romántica:

Me acostumbré a su ser
a su canción, a sus labios y a su voz
a su vida en mi vida, a su dulce mirada,
a sus gestos de niña traviesa,
a sus ojos y a su amor

Para luego convertirse en un sentimiento desgarrador y triste:

Después todo fueron recuerdos,
como un gran fuego abrasador,
devastador de sueños,
destruyendo silencios, afanes, pasión…

y al final evocar el amor a su amada:

Hoy no queda más
que unas pocas cenizas
que nunca volverán a arder.


En sus poesías suenan a veces ecos difusos de autores como Quevedo, Lope, Miguel Hernández, Mario Benedetti, Angel González, César Vallejo, José Hierro, José Angel Valente y León Felipe, lo que evidencia a un gran lector de poemas en las tardes y noches de su querida Cantabria.

El mismo manifiesta:

¿Adocenado? Nunca. ¿Fiel?, me callo.
Entre cegajoso y quevediano,
Soy terca torcedura del destino.

No sólo acaricia Emilio su palabra con rigurosa fonética y bien medida armonía, sino que se transparenta en sus versos un sentido musical de medida clásica, manifestando su desolación en uno de los sonetos de Testamentario:


soy canto mudo, triste ruiseñor


Pero la pérdida de su amor soñado, el vacío que le produce su ausencia definitiva y la incertidumbre de su realidad vital llega a desarmar su fortaleza y se sitúa al borde del abismo en su soneto autobiográfico:

Camino y no camino, voy y vengo,
y viendo siempre el vaso medio lleno,
al borde del abismo me detengo.


No hay pues, ahora, deslumbramiento sino desesperanza. Es una sensación total de tristeza y de añoranza que se respira en todas sus poesías. Hay soledades, hay vacíos, penumbras y noches solitarias de radio y de frío. Asi manifiesta en uno de sus preciosos sonetos encadenados:

Pasiones y ternuras ¿dónde estáis?
aunque bien fantasmales hoy seáis,
me sois tan necesarias como el pan.


Sus poemas tienen sensibilidad, pero esta sensibilidad no es exagerada; es más bien una expresividad triste, melancólica, pero siempre sujeta a la reciedumbre poética, sobreponiéndose el espíritu, etéreo y creativo al verso medido, a la palabra exacta.

En el capítulo Brevedades , sin abandonar nunca "la sombra de un sueño que soñara" (José Hierro) escribe unos versos escuetos muy bellos:

Como el viento
que mueve
las hojas de los árboles.

Como la brisa
que acaricia la suave y verde hierba.

Así somos…
tú, la hierba…yo el viento
.

Algún tratadista ha dicho que existe un cierto acuerdo en que en la cultura española no predomina demasiado la especulación abstracta, la pura fruición en las esencias intemporales.

En mi opinión, en la cultura española sí existe el deslumbramiento etéreo, la materia poética inabarcable; lo que ocurre es que el desbordamiento del corazón del poeta es tan arrasador, que existe en los poetas españoles un temor a que su poesía no sea comprendida y por lo tanto aceptada por los lectores y tratan de matizar la presencia de su materia poética.

Esa quizás sea una de las razones por las que el poeta Emilio Gómez Quintana esconda su enorme sustancia poética, aunque no siempre lo logre como en este magnífico soneto de su capítulo" Raíces del destino" que me resisto a no publicar:


Cuarteles de invierno.


Dejaré para luego los asuntos
que me enturbian en esta madrugada,
pues no quisiera despertar por nada
ni a los vivos, ni menos a difuntos.

Querer y no querer van siempre juntos,
la calma en tempestad, la marejada,
mar sin olas, insomne noche ajada,
amores, desamores, ¡siempre juntos!

No hallaré mejor hora en este día
para andar mis miserias recontando
que este casi alba, que este casi infierno.

Le robaré un minuto a la alegría
y después, como un quijote, vagando,
regresaré a mis cuarteles de invierno.

Esta soledad, este recuerdo amoroso soñado que impregnan toda su obra, no impiden que descargue su humor, casi siempre ácido y muy inteligente, en numerosos versos. Como en las cuartetas “Veinte años + o –“

Con mucho gusto, y si por mí fuera
veinte años me borraba del alma,
pero ahora que lo pienso con más calma…
“si veinte años menos yo tuviera,

También ella de menos los tendría:
‘oh no, vaya faena, qué terquedad!
yo…apenas con su propia edad,
y ella…¡en pañales todavía!”

Pero este humor no le satisface, porque siempre está presente su amor perdido y cree humor lo que es realmente tragedia:

Vengan tormentas tórridas conmigo,
mil sapos y culebras, maldiciones,
y también, si existieran, cien dragones,

trágueme la tierra si no desdigo.

Incluso utiliza un lenguaje convencional para terminar el ciclo de su desesperanza. Así, dice en su soneto “Ya me cansé

A partir de mañana seré un vago;
Del sofá ni de coña me levanto,
Con un vaso de vino, adiós al llanto.
¡Ah, este año los impuestos no los pago!


Quizás en una línea parecida a la de Valle Inclán en su famoso testamento:

Caballeros, salud y buena suerte,
da las últimas luces su candil´
ha colgado la mano de la muerte
papeles en mi torre de marfil.


La escasez crítica respecto a los poetas de la red contribuye, en cierta manera, a que los poemas publicados suelen salir perfectamente acabados, sin nada que descifrar, ni apenas una alusión encomendada a la cultura literaria del lector. Normalmente no se percibe ese deslumbramiento, esa ráfaga, ese destello creador en sus poesías. Con pequeñas excepciones, los comentarios que se dirigen los poetas de la red entre sí suelen ser laudatorios, muchas veces sin haber comprendido el sentido de la poesía elaborada. Estos comentarios se hacen con la idea de fomentar el ánimo de aquellos que publican y se piden inconscientemente respuestas recíprocas. Esto, por un lado, es positivo, porque ayuda a los creadores en su ánimo de integrar su trabajo en la red. Pero ocurre que, salvo en algún caso, una crítica veraz sobre la palabra escrita o una opinión personal veraz no son bien recibidas, aunque se emitan a través de las web para evitar que los demás lectores intervengan en la crítica realizada.

En la poesía de Emilio, en general, se destapa ese destello poético, como en el soneto

Preguntas sin respuesta”

¿Qué razón argumentará el sentido
para justificar una traición?
¿Qué figura esculpió el punzón
en las eternas piedras del destino?


Esta breve reflexión sobre la poesía de Emilio Gómez Quintana que me he permitido la licencia de escribir en mi blog “Meditaciones y relatos” ha intentado, en primer lugar revisar sin ninguna metodología pero con ánimo esforzado las líneas poéticas que he leído en sus versos y en segundo lugar, hacer un ejercicio que pueda producirme el necesario estímulo para seguir avanzando en el análisis de la obra de mis poetas compañeros de red. Agradecería mucho recibir comentarios críticos sobre el mismo. Gracias anticipadas.



veinte de diciembre de 2009

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domingo, 13 de diciembre de 2009

Breve reflexión sobre la poesía en la red. (2)

II.-El encanto de la relación en la red.


Como si nunca hubiera sido mía, dad al aire mi voz (Claudio Rodríguez)


Una crítica (del griego κριτικός:" capaz de discernir”) es, y naturalmente lo es en mi caso, una mera opinión personal, resultado de las impresiones que me han ido produciendo las lecturas de las poesías, relatos y opiniones de los participantes en la red. Las afirmaciones de cualquier estudio crítico deben llevar normalmente un apoyo documental, pero yo voy a ser simplemente un observador, al mismo tiempo ingenuo y amigable , sólo permitiéndome, como acompañamiento de mis observaciones, citar o publicar obras y pensamientos de los amigos de la red, asumiendo que la amistad estará siempre por encima de mis posibles opiniones porque, como decía R.M.Rilke en sus “Cartas a un joven poeta” “Nada es tan ineficaz como abordar una obra de arte con las palabras de la crítica”.


Atendiendo a este espíritu, no me voy a apoyar en ningún aparato documental, sino que me voy a limitar a citar a los autores de las ideas o comentarios que se incluyan en este estudio crítico, con plena libertad y sin sometimiento a estructuras preconcebidas, como expuse anteriormente, y recorrer un camino sobre un conjunto de obras de arte humildes, expresivas, de altas cualidades personales y lanzadas al aire con la desenvoltura de una naturalidad inteligente y cautivadora.

Esa plena libertad es la que tienen los que publican en la red, aplicando la frase de Claudio Rodríguez que abre este apartado. Tan es así, que se desarrolla a través de los comentarios una verdadera amistad, sin cercanías físicas sino espirituales.

La red es también un vehículo adecuado para nuestras fantasías poéticas. Poder escribir muchas veces anónimamente y siempre a distancia nos permite buscar a la “virreina del espíritu” en la neblina de nuestra fantasía, en la línea que indica John Keats cuando en su poema Nancy escribe:

Dejad vagar siempre a la fantasía,
el placer nunca se halla en casa,
con un toque de placer se derrite
como las burbujas cuando la lluvia cae con fuerza;
dejad entonces a la alada fantasía ir errante
por el pensamiento todavía extendido ante ella,
abrid de par en par la puerta de la jaula de la mente
y ella saldrá como una flecha elevándose hacia las nubes
.

En la red no existen problemas de edad ni de limitación de culturas. El espíritu de la red acaba contagiando a todos. Ese es, por ejemplo, el caso de María Amelia López, conocida internacionalmente como “la abuela bloguera”, que se unió a la red al cumplir 95 años, con un blog que inauguró el día que cumplió esa edad,el 22 de diciembre de 2006. La anciana se hizo famosa por su blog “A mis 95 años” que se convirtió en uno de los más visitados de la red, lo que le valió en 2007 el premio ”Best of Blogs” de la cadena internacional alemana “Deutsche Welle” a la mejor bitácora en español. María Amelia López falleció en Muxia, La Coruña, a los 97 años.

He constatado que un aspecto importante de la poesía en la red es la interactividad que se produce entre los poetas a través de la lectura de los poemas de los demás y de los comentarios que se entrecruzan y que dan lugar a verdaderas tertulias en las que puede observarse que, junto a los nuevos y asombrosos deslumbramientos de los poetas jóvenes, expresado en torbellinos de palabras inconexas, muchas veces resultado de la rebeldía juvenil, existen poemas de enorme madurez intelectual y vital que me recuerdan aquellos versos de Antonio Machado (Soledades XLI)

Si buscas caminos
en flor en la tierra
mata tus palabras
y oye tu alma vieja


Los que hemos escogido el camino de la poesía creemos que la condición de aventura hacia el infinito que sustenta siempre la auténtica poesía permite una generosa integración al margen de tendencias y de hechos diferenciales. La poesía tiene que surgir libremente para invadir todos los caminos posibles y eso avala la variedad de las poesías que llegan a la red.

Los poetas de la red en la que intervengo constituyen una pléyade de personalidades muy diversas. Hay profesores de instituto, poetas consagrados, jóvenes que se inician en el mundo de la poesía, magníficos narradores, estudiosos de artes plásticas, pintores, ingenieros, médicos, políticos, abogados, campesinos, de todas las nacionalidades y existe probablemente una mayoría de mujeres de gran altura poética.

Precisamente debido a esa variedad, con aspectos múltiples y diferenciados, se nos plantea la dificultad de realizar una tría entre los poetas de nuestra red, pero esa variedad de aspectos tan plural y sugestiva justifica, sin embargo, que hagamos un esfuerzo amigable para tratar con cierta objetividad nuestro acercamiento y sigamos en cierto modo aquello que decía San Juan de la Cruz en su “Cántico espiritual”

Buscando mis amores
Iré por esos montes y riberas;
Ni cogeré las flores
Ni temeré las fieras,
Y pasaré los fuertes y fronteras.


En su “Prólogo” a su libro “Poesía Española. Antología (Contemporáneos)” aparecida en 1934, Gerardo Diego hace una clara distinción entre la Poesía “virreina del espíritu” y “el demonio rebelde de la literatura” y así dice” cada día que pasa vamos viendo con mayor claridad que la poesía es cosa distinta, radicalmente distinta de la literatura”. No desprecia el valor literario de un verso, pero se pregunta: ¿llegó a la desnudez, a la plenitud de intención poética? Y expone: “La poesía es el sí y el no; el sí en ella y el no en nosotros”. El que prescinda de ello – el del qué sé yo –vive entregado a todo linaje de sustitutivos y supercherías, al demonio de la Literatura, que es sólo el rebelde y sucio ángel de la Poesía”.

Reflexiones de tanta entidad como éstas hacen difícil, muy difícil el trabajo de encontrar mis amores, aún pasando los fuertes y fronteras, pero como es necesario arriesgarse, aún solicitando la mayor indulgencia de mis amigos los poetas que coexisten conmigo en la red, con ánimo de evitar circunloquios y para no adentrarme en un mar de generalidades, diré con Antonio Tabucchi, “Se está haciendo cada vez más tarde” y pasaré de este breve exordio a mi difícil tarea.



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sábado, 12 de diciembre de 2009

Breve reflexión sobre la poesía en la red. (1)







I.- El salón de los Rechazados.


Me gustaría trabajar diez años para escribir un poema de una línea sobre el Salón de los Rechazados, pero no tengo tiempo, la vida se me escapa y son tantas las sensaciones, tantos los recuerdos que estas maravillosas personas han grabado en mi vida que me sería imposible contener mis emociones, transcribir mis sentimientos, condensar mis lágrimas, describir mis afectos. Claude, Camille, Lucille, Blanche, Edouard, Henry y tantos otros pintores que me estáis esperando en vuestras tertulias, compartiéndolas esta vez con vuestras modelos, con vuestras mujeres y vuestros amigos del arte nuevo, del aire libre, de los colores, sabed que yo, en mi interior, estoy ya participando de vuestras tertulias y mis comentarios os estarán llegando por la vía de la luz y de las estrellas.

Vosotros, los que fuisteis rechazados por el Salón de 1863, lograsteis exponer vuestras obras en el Salón que autorizó Napoleón III, que vino a llamarse “Salón de los Rechazados”. Cuántos disgustos, cuántos sinsabores, pero cuánta colaboración, cuánto desprendimiento, qué caudal de amistad entre todos. Allí nació vuestra pintura nueva, abriéndose una etapa innovadora y creativa.

Yo no sé pintar, pero amo el arte. Siempre me interesó mucho la escultura de Rodin. Durante los fines de semana de mi vida en París el último año de mi estancia fuí a visitar dos veces el museo Rodin. Si bien admiro todas sus esculturas, por su belleza y por lo que significaron de avance en la técnica de su tiempo, la escultura que siempre me fascinó, hasta el punto de ir a visitarla a Londres fué la de los Burgueses de Calais. Esta escultura tiene una peana muy delgada, lo que facilita al visitante estar a la altura de sus figuras y sentirse muy integrado con los personajes. Siempre he querido buscar algún movimiento poético que se base no sobre un pedestal de nombres famosos sino en una simple y delgada peana de obras poéticas que nos permitiesen apreciar el verdadero valor de la inspiración, sin tener que escalar alturas desproporcionadas. Me espanta leer las obras completas de los famosos, llenas de miles de sumas de sílabas, en su mayor parte, salvadas sólo por unos cuantos poemas de valor. Si alguna vez, cuando yo parta, alguien quisiera hacer una escultura sobre la poesía, me gustaría ocupar el puesto del burgués Eustache de Saint Pierre compartiendo su suerte con un pequeño grupo de humildes poetas de la Red, sin honores ni premios, plenos de sencillez y entrega ofreciendo su limitada, pequeña y sencilla obra para ser expuesta, quizás en el futuro, en un nuevo "Salón de los Rechazados".

Esta posibilidad de poder estudiar y realizar una crítica sobre los poetas de esta escultura “sin peana” me ha inducido a iniciar lo que llamaré ”breve reflexión sobre la poesía en la red”. Naturalmente esta reflexión se ceñirá a algunos de los poetas que escriben en la red por mí elegida, de un forma individual, pero contemplando el universo que representan. Y desde luego con plena libertad sin sometimiento a estructuras preconcebidas.

Después de muchos años de leer poesía y escribir poemas en mi intimidad, no leídos sino por mí mismo,(cuando uno escribe el lector es uno, como escribió Jorge Luis Borges), el destino me llevó a participar en un "blog "de poesía, que es una bitácora de poemas enviados electrónicamente a una red creada dentro del sistema Internet, susceptibles de ser compartidos y comentados por los demás participantes de ese mismo" blog" La posibilidad de que mis poesías fueran leídas al momento de escribirlas y de recibir comentarios a las mismas de una forma inmediata me cautivó, así como la posibilidad de leer alternativamente las poesías publicadas en cualquier momento por los poetas incorporados a la red. Traté de explicarlo en un soneto que escribí a Emilio Gómez, poeta cántabro, agradeciéndole el interés que puso en que yo me incorporara a la red de forma definitiva:

Viniste con calor, amigo Emilio
hasta mis versos nuevos y distantes
buceando en mi mar de consonantes
deshaciendo ataduras de mi exilio

y acercaste mi voz al nuevo idilio
de una red de poetas dialogantes
comentadores finos, diletantes,
émulos de Teócrito y Virgilio.

Se supone tal vez que cuando un poeta presenta unos estudios de crítica poética, lo ha de hacer con un ademán de pedir excusa; al poeta, según una idea órfico romántica normalmente vigente, le está vedado el uso del pensamiento por ser él instrumento pasivo de la inspiración, del fluido poético que cae desde lo alto o más probablemente, que asciende desde lo profundo de la tierra y le posee su embriaguez divina (José María Valverde). Yo, dicho sea de paso, creo quizás también románticamente, que los verdaderos poetas han heredado, como Orfeo de Apolo y la musa Calíope, el don de la música y la poesía. Admito también, naturalmente, la importancia de la palabra, pero creo en esa inspiración inesperada y embriagadora de los poetas.

Que la música y la poesía van a menudo entrañablemente unidas se evidencia leyendo a poetas como Gerardo Diego que afirmaba;”No es necesario cantar en ningún momento, de eso ya se encarga mi verso” Aunque la poesía y la música evolucionaron por caminos singulares y distintos, utilizando la música instrumentos variados, la poesía se basó fundamentalmente en el instrumento de la palabra, lo que no es poco, utilizando repeticiones, aliteraciones, juegos de palabras y, por supuesto, rima.

Hablar de la unión poesía y música se evidencia con nitidez en la red, unas veces por la musicalidad intrínseca de las poesías enviadas y casi siempre por la utilización de la técnica de internet para acompañar a la palabra escrita con el sonido musical, complementándose ambas con la impresión en las entradas de fotografías, videos y otras singulares y virtuosas técnicas.

Como dije anteriormente, no deseo sujetarme a ninguna estructura preconcebida para continuar mis ideas, porque me he propuesto exponerlas obedeciendo aquello que decía una canción popular vasca

Iruten ari nuzu,
Khilua gerrian


Que traducido al español quiere decir

La rueca en la cintura
Es mi tarea hilar

Y digo bien español y no castellano, porque uno de los atractivos de la red es la presencia de numerosos poetas de habla española que intervienen activamente y nos ofrecen un panorama de las letras universalmente español, aportando nuevos vocablos y modismos que enriquecen nuestro maravilloso idioma.

Los poetas que se integran en la red pueden incluir su currículum vitae personal, especificando su nombre y apellidos, aficiones, trabajos realizados y su página web, al objeto de comunicarse con los demás. Sin embargo, cada miembro puede poner los datos que desee, no teniendo ninguno un carácter obligatorio. Esta es una de las virtudes de la red de poetas, la comunicación distante y no personal,que sin embargo se convierte con el tiempo en muy afectiva. La absoluta libertad personal para publicar su poesía o su comentario favorece una interrelación honesta del pensamiento. Por ello, cuánta colaboración, cuánto desprendimiento, qué caudal de amistad entre todos. Esto producirá, sin duda, el nacimiento de una poesía nueva, abriéndose como a los artistas del Salón de los Rechazados, una etapa innovadora y creativa.


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