viernes, 7 de octubre de 2011

La mesa vacía.





La mesa vacía.


¿Por qué estás tan callado, es que no puedes vernos,
no ves que ya no hay platos en la mesa vacía,
que no se ven  los niños, que ya no hay alegría,
y que nuestros silencios nos parecen eternos?.

¿Dónde estás escondido que el gallo ya no canta,
el gato no se lame, el lagarto se esconde
porque el sol no aparece y no se sabe donde
arrullan las palomas, y el reloj no adelanta?.

Qué blanca era la aurora, y qué verde la hiedra,
y qué fuerte la lluvia sobre el campo caía,
pero ahora ya no hay platos en la mesa vacía
y ni siquiera el musgo puede cubrir la piedra.

Ya no quiero usar yeso para unir las junturas,
ni repintar la casa, ni cuidar la fachada,
porque tú has conseguido que en mi nueva alborada
ya no existan colores  que salven mis pinturas.

Tanta ha sido la quiebra de mis planes de vida
que la culebra escupe su veneno en mi palma
y el amor ya no existe, que se me rompe el alma
y a torrentes la sangre se escapa de mi herida.



sábado, 1 de octubre de 2011

El Templo de Kamakura.

.
El Templo de Kamakura.

La oración de los santos, la espada del guerrero,
la penumbra del bosque, el canto del jilguero,
la madera labrada que rezuma humedad,
los dragones pintados que no tienen edad,
la Puerta de los Templos, lavatorios enanos
donde los peregrinos purifican sus manos,
el verde de los cobres, la piedra blanca y muda,
la imagen esculpida de la madre del Buda,
la Sala del Estudio, el andar presuroso
de los monjes descalzos, el jacinto oloroso,
los torrentes de lluvia por canales de piedra,
los puentes de madera recubiertos de hiedra,
la Sala de los Rezos, el silencio acordado,
las tablillas de votos en el templo dorado,
la puerta corredera, el balcón sin cerrar,
el olor a salitre de la brisa del mar,
el cementerio humilde, sin lápidas ni cruces,
el lejano y confuso parpadeo de luces
que en la distancia anuncian la noche que se acerca,
las carpas de colores que nadan en la alberca,
mujeres japonesas, bellas y silenciosas
que bajan hacia el valle por senderos de losas
conservando en el fondo de sus ojos rasgados
la imagen misteriosa de los templos sagrados;
mientras, la noche llega y extiende su negrura
sobre el paisaje verde y el mar de Kamakura.

martes, 13 de septiembre de 2011

Ausencia.

                                      


Queridos amigos y amigas, compañeros en nuestro viaje poético y literario: a partir de hoy y durante un tiempo indeterminado, voy a estar ausente de este blog. Si alguno de vosotros tiene interés en ponerse en contacto conmigo, podéis hacerlo a través de "trigolaris@hotmail.com"  Un saludo cariñoso a todos vosotros. Fernando Jiménez-Ontiveros Solís.

miércoles, 24 de agosto de 2011

El abrazo.


El abrazo.


Qué delicia mantenerte abrazada
alejados del ruido y de la gente,
yo mirándote a los ojos plenamente,
tú dejándote amar sin decir nada.

Cuando te veo así de enamorada
qué antojo me ha impulsado de repente
a besarte con ternura en tu frente,
y expresarte, de forma emocionada,

que a pesar de los años transcurridos
mi pasión hacia ti sigue constante
y estamos cada día más unidos.

y, lo más importante, tu presencia
me hace vivir tu amor en  cada  instante,
sigues siendo la razón de mi existencia.


lunes, 8 de agosto de 2011

Muerte en la trinchera.





Muerte en la trinchera.

¿Soldado, de qué vaso bebiste
el barro de tu trinchera,
dónde dejaste tus alas,
alondra de fantasía?


Dime…allá en el fondo,
¿limpiaste el lodo que cubre tus alas
o seguirás volando un instante
y elevarás tu vaso
para brindar por tus amigos,
ahora que sí están contigo,
en el barro ¡ay¡ de tu defensa de muerte?


¿Fuiste capaz de beber tu vaso
gota a gota
o brindasteis juntos
soñando, idealizando, uniendo
la muerte y la victoria,
vosotros, perdedores absolutos,
sin medios para escapar del terror,
sin alas, sin luz, sin esperanza.,
sumidos en el barro sucio
de un exasperante agujero sin salida.?.


¿Dónde quedaron los himnos y banderas,
las voces, las canciones, las arengas?


El silencio llegó por delante
de un rumor lejano de salvas artilleras,
nubes de plomo barridas por un viento
de odios, y enfrentamientos lejanos
que llegaron puntuales,
interpretando una sinfonía completa
de estruendo y de dolor.


El beso de amor de despedida,
que dejó impregnados de amor tus labios,
ahora esculpidos por el barro,
quedó prendido en la alambrada,
sin tú poder recuperarlo,
en tu imprevista,letal, caída en la trinchera.



sábado, 6 de agosto de 2011

Amor en un instante.

Amor en un instante. 


Descubrí nuestro mejor amor en el instante
de recibir mis ojos sin dueño tu mirada,
llegó sin hacer ruido, me invadió delirante
una fuerza agresiva, inquieta, apasionada.

Mi indolente mirada se volvió lacerante,
recorriendo tu frente, tus pómulos, tus sienes, Añadir imagen
recibiendo incrédula la luz de tu semblante,
nacida en esos ojos tan profundos que tienes.

Besé con valentía tu boca, anhelante
de la caricia leve de mis besos ardientes,
y me entregué del todo a la desafiante
y generosa ofrenda de tus labios silentes.

El tiempo de nuestro amor fue así de terminante,
porque no fue una etapa continua de la vida,
nuestro amor se produjo sólo en un instante,
cuando tú y yo cruzamos la línea de partida.


miércoles, 13 de julio de 2011

Pánico al pensamiento mediocre.






Pánico al  pensamiento mediocre.


No sé por qué pero le tengo miedo,
esté lejos o cerca, me amedrento,
no soy capaz de verle y le presiento
tan inmediato en mí que ya no puedo

decidir si me voy o si me quedo,
si permanezco aquí o si me ausento,
porque se trata de ese pensamiento
que desarticular persigue con denuedo

las débiles ideas de mi mente,
sin poder defenderme de su fuerza
ni poder aumentar mi resistencia.

Pánico me da su impulso permanente,
que su mediocridad en mí se ejerza
y reafirmarse pueda en mi conciencia.



martes, 7 de junio de 2011

Sonetos del Pánico.


3 - Pánico a perder la memoria.



Hubo en mi infancia luchas y trincheras,
horas sin sueños, noches desveladas,
trágicas y violentas madrugadas,
y un país agrietado en sus fronteras.


He compartido tristezas verdaderas,
sobre mi frente escritas y guardadas,
jamás podré olvidar guerras pasadas
y nunca aceptaré las venideras.


Siento pánico a ver en el olvido
toda nuestra experiencia del pasado;
temor a que se olvide nuestra historia,


la de un pueblo dictado y sometido,
por la modernidad hoy relegado,
que siempre estará vivo en mi memoria.







domingo, 3 de octubre de 2010

Paysans bienheureux.

Jean Belda en su Posada de Muriel


Mi gran amigo Jean Belda ha tenido a bien traducir mi poema "Campesinos felices" al idioma francés. Jean compartió conmigo maravillosas tertulias poéticas en París, donde realizábamos intervenciones sobre la actualidad literaria y poética en general, aunque fundamentalmente sobre la actualidad francesa de entoces.

Con el tiempo, Jean Belda construyó un verdadero hogar para los peregrinos de Camino de Santiago , llamado "La Posada de Muriel", donde se celegran reuniones literarias y poéticas, en un ambiente verdaderamente acogedor.La Posada de Muriel - Plaza Santo Cristo S/N - Molinaseca 24413 - León - España

Jean, además de poeta, es Licenciado en Economía por Aix en Provence (Francia), Master en Coaching (México/ Venezuela/ Madrid) y Diplomado en Ontología del Lenguaje.



Dibujo de Carlos Enríquez




Paysans bienheureux.

Le vent,
qui fait trembler les fenêtres,
musique monotone de l´eau
sur le toit,
la pluie,la pluie,la pluie,
persistente, tenace,
toujours la pluie
qui tombe fort
sur nous,
les pauvres à léglise,
le village pour les riches,
les misèrables heureux
embrassés,
perforés par les aiguilles
de la faim et la disgrâce,
par la solitude isolés,
par le désespoir unis,
rompus de liberté,
alimentés d´angoisse
communauté déchirée
de désespérés
qui buvons
le vin arrosé
et mangeons le pain
rompu par nos mains,
arrosant le sol
avec les larmes des
spectres ensevelis,
dans la cabanne humide,
pendant que tombe sur
notre toit
la pluie,la pluie,la pluie,
monotone, persistente,
maudite,
parcequ´elle ne nettoie pas notre fond
vide
notre interieur insustentiel,
nos dépouilles d´abîme,
notre conscience,
préssion constante, sans issue,
seul le cancer amer de
notre pauvreté,
incapacité de l´âme pour
surmonter le desaisir
l´inanité totale de l´esprit
la soulerie des
rêves tendres,
silencieux support
des desherités
et la pluie, la pluie, la pluie
¿où sont les dieux,
qui ne viennent pas nous voir?
¿oú sont les créateurs de
notre misère inerte,
de notre douceur?
les enfants ne pleurent plus,
les mères alaitent l´amour
et il se fait tard
trop tard,
nous n´avons plus la force de pleurer,
nous sommes dans une solitude
absolue
en pensant à ce qui nous attire
mais que nous ne souhaitons pas,
et la fuite est impossible
si ce n´est totale,
l´echappée de tous
unis, alliés, en cette
decision ultime,
cette pluie qui retombe
sur nos têtes,
ce carillon de gouttes qui
se transforme en canon,
nous laissant chaque fois plus
vides,
chaque fois plus absents,
cette pluie de l´incomprehension
qui jamais ne s´arrête,
et nous, spectateurs
innocents,
recevant l´humidité en nos os,
nourrissant notre misère,
goûtte à goûtte
sans que personne nous contemple,
ni nous comprenne, ni ne nous aime.



miércoles, 14 de julio de 2010

Paco Vighi


Tertulia del Café Pombo. (J.Gutiérrez Solana)









Paco Vighi.







Poeta, me dicen los ingenieros, ingeniero, me dicen los poetas (Paco Vighi)
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Para mi, Paco, mi gran amigo, no es ingeniero, ni poeta, ni labrador...es un cantante de balneario. (Valle-Inclán).
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"VIGHI(Autoretrato)

Para que todo se diga
al que agora aludo y comento
construye y vende las vigas(el apellido le obliga)
sin metal y sin cemento.
A mí me parece un cuento
(que así son las cosas suyas:
hace vigas y aleluyas).
Es difícil que le veas,
que le encuentres por chiripa.
Explicaba chimeneas
valiéndose de la pipa.
A Madrid viene; se equipa,
mete cerveza en la tripa,
deja el Lion y la Elipa,
va a Palencia y Arequipa;
cuando don Manuel le guipa
le mete en clase y la da
pero a veces se anticipa
y entonces el muy guripa
se va.





Belalcázar Nº 6.





Yo nací en la madrugada del seis de marzo de mil novecientos treinta y cuatro. Fui el menor de cuatro hermanos, Francisco Javier, María Jesús, José Ignacio y yo mismo, Fernando. Mi madre, Ignacia Solís Núñez de Prado, había casado con Francisco Jiménez Ontiveros, abogado, Doctor en Ciencias Exactas y Doctor Ingeniero de Caminos, Canales, Puertos y Ferrocarriles. Nuestra casa era el nº 6 de la calle Belalcázar, construida dentro del conjunto Parque Residencia (1931-1934).

Este Parque Residencia ocupaba el espacio entre las calles Paseo de la Castellana, Vitruvio y Joaquín Costa, Carbonero y sol, Jorge Manrique y Belalcázar. Los arquitectos (proyecto general y urbanización) fueron Rafael Bergamín Gutiérrez y Luis Blanco-Soler Pérez. Esta actuación supuso el primer intento de importar el racionalismo europeo en la construcción de viviendas, incorporando por esta vía los principios del Movimiento Moderno. Para ello, el constructor Iturbe, junto a promotores y arquitectos hacen una lectura beneficiosa de la Ley de Casas Baratas y levantan un conjunto destinado a alojar profesionales liberales, siguiendo un sistema de urbanización de pequeña ciudad jardín.

El conjunto en sí sigue plenamente posprincipios racionalistas, eliminando en el exterior todo elemento superfluo, para volcarse en un interior confortable, basando la decoración mural en la sencillez de los vanos, en algún gesto expresionista como los esquinazos en forman de proa o los aleros a modo de plano trasversal que da forma a los porches, conformando un conjunto estético de aire neoplasticista.

Al formar parte mi padre de este grupo de profesiones liberales, compró la casa citada en el nº 6 de la calle Belalcázar, que es una pequeña calle paralela al Paseo de la Castellana y es cruzada por tres calles: Carbonero y Sol, Grijalba y Jorge Manrique.

Mi madre, Ignacia, nacida en Málaga, era de ascendencia vasca y soriana. Era bellísima, de cabello rubio y ojos muy azules. Mi padre nació en un pueblecito llamado Sierro, provincia de Almería y tenía los ojos muy negros y acerados y el pelo negro. Nacido en el seno de una familia muy pobre, gracias a su portentosa inteligencia, logró obtener becas de estudio que le permitieron seguir tres carreras con suma brillantez. Gracias a su notable capacidad fué nombrado Jefe Superior de Ferrocarriles.

Cuento estos datos, no con objeto de hablar de mi vida, sino de la circunstancias que permitieron sucedieran dos hechos notables: la entrada en mi vida de mi madrina Gloria de Luna y el conocimiento de la familia Vighi. De hecho, en la Cooperativa de Casas Económicas compraron casa muchos notables intelectuales, como el poeta José Bergamín, matemáticos como Bachiller y diversos artistas y pintores. Las características innovadoras de la propuesta así como la situación privilegiada de la barriada, contribuyeron a que esta colonia no sólo fuera proyectada por arquitectos sino elegida por ellos como lugar de residencia, junto con otros profesionales e intelectuales relevantes del momento. Además de los propios autores del proyecto, allí vivieron, entre otros, Fernando García Mercadal, Fernando Salvador, Esteban de la Mora, Javier Gómez de la Serna (hermano de Ramón) y Fernando Cánovas del Castillo.Las casas se construyeron aisladas o agrupadas en hileras, cada una con tres plantas: en el semisótano servicios; en planta baja vestíbulo, comedor y sala de estar; en segunda planta dormitorios y baños.

Una vez terminada nuestra casa, mis padres y mis tres hermanos se trasladaron a vivir en ella. Fueron momentos felices para todos. Mi padre viajó incluso al extranjero delegado por la República. En este clima de felicidad nací yo el 6 de marzo de 1934, en la habitación de mis padres. Sin embargo, la vida empezó a complicarse a partir de la revolución socialista en Asturias. Comenzaron los movimientos prerrevolucionarios, las izquierdas y los falangistas comenzaron a tirotearse en las calles. Mi padre, funcionario del estado, ingeniero especializado en ferrocarriles, no podía abandonar su trabajo pero, ante el clima de asesinatos indiscriminados entre la población civil, envió a mi madre y a los cuatro hermanos a Sevilla, donde residía su hermano Federico, médico del ejército del Aire. En esos momentos difíciles de preguerra, mis padres conocieron a sus vecinos más inmediatos. Los Bergamín eran viejos amigos y vivían en la esquina de Belalcázar con Jorge Manrique. En la calle Grijalba, en un chalet adosado al nuestro, vivían las hermanas Josefina y Gloria de Luna, hijas de un abogado del estado ya fallecido. Debido a esa cercana amistad, mis padres decidieron ofrecer a Gloria, mujer muy inteligente y políticamente republicana, ser mi madrina. Ella aceptó y eso pudo ser, al cabo de los años, un hecho muy importante para mi vida, ya que Gloria, una vez fallecido mi padre en 1944, se convirtió en mi especial profesora de arte y literatura. Vecinos privilegiados fueron Paco Vighi y su esposa Julia Arroyo, que vivieron en la calle Grijalba, nº 10. Tuvieron un hijo, al que llamábamos Cuco, que como ingeniero industrial llegó a ocupar la cátedra de su padre y a quien llegué a conocer personalmente al cabo de los años, así como a sus hijas, Almudena e Isabel.





A poco de comenzar a estudiar la carrera de Derecho, en la vieja Universidad de San Bernardo, conocí a la que iba a ser mi esposa, Flora María Diego Ayala (Peque) hija de Marcelino, hermano del poeta Gerardo Diego. Nuestra boda se celebró en 1957, siendo nuestro padrino Gerardo Diego, al haber fallecido el año antes Marcelino. Recién casados fuimos a vivir a una casa en alquiler en la calle Vallehermoso, y hasta siete años después no pudimos volver a vivir en la casa de Belalcázar. Como Paco Vighi murió en 1962, no tuvimos ocasión de conocerle personalmente y todo lo que sé de él es a través de sus escritos,su familia y de la amistad de mis hijos con sus nietas, que continuaron viviendo en su casa de Grijalba, 10. La viuda de Paco Vighi, Julia Arroyo, fué una íntima amiga nuestra. Era una mujer extraordinaria, inteligente, culta y muy simpática. Fué a traves de ella que conocí más profundamente la obra de su marido. Me regaló su libro "Nuevos poemas" con una dedicatoria muy cariñosa y un prólogo estupendo de Jesús Castañón Díaz.





El padre de Paco Vighi fué Humberto Vighi Corradi, ingeniero italiano que trabajó en la línea del Norte, dirigiendo la obra maestra de la ingeniería ferroviaria del paso del Puerto de Pajares. Murió en acto de servicio, como Jefe de Vías y Obras, en 1891. Su viuda, la palentina Faustina Fernández y sus cuatro hijos quedaron en Madrid, donde nació nuestro poeta, en el número 14 de la calle Ferraz de Madrid. Estudiante brillante- con una nota media de notables y sobresalientes - se matriculó en la Escuela de Ingeniería Industrial de Madrid, donde figura inscrito de 1910 a 1926, aunque a lo que de verdad se dedica es a una intensa vida de la bohemia madrileña, alternando las tertulias literarias del Henar, del Lion, del Café Levante, del Café Pombo, de El Gato Negro..( consultar Jesús Castañón, "Francisco Vighi y su obra", 1971).
En estas tertulias conoció a Valle Inclán, que le distinguió con el apelativo de "sobrino" y "el noveno poeta español" alternando con su viejo condiscípulo del San Isidoro, Ramón Gómez de la Serna, que le convierte en figura imprescindible en la Tertulia de Pombo, con Claudio de la Torre y con Unamuno. Apenas pisó la Escuela de Ingeniería Industrial, de cuyo himno - letra y música - es autor. En el album conmemorativo de la promoción 1920-1926 se escribe:

Contando chistes del Ateneo
fumando en pipa, sentado al sol,
Vemos a Vighi curso tras curso,
pinta de artista, siempre de humor.




Consideró a la pipa como el símbolo del revuelto mundo de los -ismos- que él veía representados en Ramón. Al volver Ramón Gómez de la Serna a pasar unos días en España (con motivo de la donación del cuadro de Solana sobre "La tertulia de Pombo" al museo del Prado y observar Paco Vighi que bajaba del barco sin el preciado instrumento, no dejaba de gritarle :



-La pipa, Ramón, la pipa.





De vez en cuando viajó Paco Vighi a su tierra palentina, donde intentó ser labrador en una tierra heredada de su madre, y minero en Cervera, donde explotó la mina La Paquita. Al casarse en 1928 con Julia Arroyo, en la capilla de la finca de Macintos, vuelve a Madrid, donde se incorpora como profesor auxiliar a la cátedra de Termodinámica de la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, el mismo año en que nace su hijo Francisco, hoy catedrático de dicha asignatura en la misma Escuela.



Paco Vighi fué ante todo un hombre de fuerte vitalidad, un exaltador del ocio como supremo valor de todos los valores:

Ni negocio
Ni sacerdocio.
Ocio.




En este libro, regalo de su viuda Julia Arroyo, puede leerse esa poesía divertida e inteligentemente despiadada de Paco Vighi. Por ejemplo, en sus "Poemas de Palencia", puede leerse un poema sobre "Geografía Provincial" tan cáustico como éste:

La provincia de Palencia
al Norte de España está.
Tiene ocho mil kilómetros
poco menos, poco más.
Arriba está Santander,
a trece leguas el mar,
Burgos mirando hacia Francia;
León yendo al Canadá;
y a sus pies Valladolid,
que es donde tiene que estar.




o éste:



Plagas del campo.

Se acabaron, cosa rara,
el mildiú y la filoxera;
la langosta es forastera
y además está muy cara.





En sus divertidos "Bocetos de tertulias", hay una soberbia poesía llamada "omisión-queja-explicación", dirigida al escultor Sebastián Miranda " a quien no incluí en Semblanzas" con el siguiente:





Estrambote.

Si te comí lo mismo que a una gamba,
sirva el presente bombo
para que vuelvas al Lion y a Pombo
Y así olvides mi olvido ¡Qué caramba!


En sus "Poemas Regionales", dedica su poesía "Amanecida en Madrid" con versos como éstos:

Legañosos tranvías,
troles adormecidos. Luz Lechosa
de aguardiente en el agua. Mil manubrios
tuestan café en el ritmo de la polka.

Triunfo de barrenderos, de beatas,
guardias y perros, carros, templo, lonjas.
Todo el suburbio asalta
la ciudad dormilona.

Y finalmente, en sus
"Poemas Familiares " escribe.

La última felicitación.

Aunque ripioso, improviso,
¡Tres meses enfermo en casa!
(Grijalba 10, junto al Viso)
aquí reposo, repaso,
me examino y me confieso.
Nada espero de la U.S.A.
ni creo en la esencia rusa.

Los que pisaron la rosa,
prohibieron la sonrisa
y asustaron a mi musa.
De la catástrofe esa
ninguno ha quedado ileso.

El arte es turbio y espeso.
La comida muy escasa.
La cultura muy Espasa.

Sin sonrisa, musa y rosa.
Hay que apresurar el paso,
inscribirse en El Ocaso
y morirse y a otra cosa.






Siempre recordaré a este ilustre y simpático poeta palentino, ocurrente, inteligente, irrepetible. ejemplar único de la bohemia madrileña. Le dediqué hace unos días este soneto:

A Paco Vighi, poeta inolvidable.


Amigo Paco, ya no puedo verte,
quedan tus obras, pero tú te has ido,
de la bohemia fuiste el distinguido
sochantre del disfrute y de la suerte.

Te viniste a Madrid para ofrecerte
de pacoviguesco entrometido,
bonachón inteligente consentido,
apreciando más la vida que la muerte:

ni negocio ni sacerdocio, ocio,
sólo la pipa, mi mujer, poesía,
todo mi amor y toda mi paciencia,

y si me quedo solo, sin un socio,
una buena tertulia o cofradía,
nada de whisky, vino de Palencia.





En el cuadro emblemático de la entrada, vemos reflejada una de las reuniones de intelectuales tan típicas en las tres primeras décadas del siglo XX. La acción se desarrolla en uno de los cafés típicos madrileños, de igual nombre que el que se indica en el título del cuadro, el Café Pombo. Antes de ser propiedad del Museo de Arte Contemporáneo, el cuadro perteneció a Ramón Gómez de la Serna, a quien vemos retratado en el centro de la composición. Este retrato múltiple, nos da a conocer la imágen de muchos de los intelectuales de la época: Manuel Abril, Tomás Borrás, José Bergamín, José Cabrero, Mauricio Bacarisse, Pedro Emilio Coll, Salvador Bartolozzi, incluyéndose el mismo pintor entre ellos en un maravilloso autorretrato. Destaca la sobriedad de los retratados y los colores oscuros que utiliza, que tan característicos son del artista.


Con esta imagen, J.Gutiérrez Solana nos abre a un momento singular de la vida intelectual española de los años veinte, de la que se ha convertido en pintura emblemática. En el centro, Ramón Gómez de la Serna, a su lado, de izquierda a derecha, Manuel Abril, Tomás Borrás, José Bergamín, José Cabrero, Mauricio Bacarisse, el propio Solana, Pedro Emilio Coll y Salvador Bartolozzi.

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